Por desgracia, como suele pasar, están hablando principalmente personas que desconocen los hechos reales. Para quien todavía no lo sepa, soy
uno de los Líderes de Bollo, y lo aclaro únicamente para que quede claro que lo que expongo aquí se basa en hechos reales y no en rumores, cuentos o versiones interesadas de terceros.
Nuestra relación con
SINTM desde el inicio del mundo ha sido la siguiente:
Como puede leerse claramente, se trata únicamente de
un acuerdo territorial. En dicho acuerdo se establecía que cada tribu tendría su continente asignado y que
no habría intervención ni cruce entre continentes. Nada más. No hubo pactos ocultos, pnas o diplomacias, ni ayudas, ni ningún otro tipo de colaboración.
Este acuerdo se forjó al inicio del mundo y tenía fecha de finalización cuando ya no quedasen otras tribus en el mundo y, siendo sinceros, era un acuerdo
en igualdad de condiciones. De hecho, podría decirse que incluso era más complicado para nosotros, ya que nos tocó un continente con hasta 9 tribus rodeándonos
, mientras que otros continentes estaban claramente menos poblados de jugadores. Aun así, cada tribu gestionó su situación como consideró oportuno y nadie juzga.
La idea inicial cuando se acordó llevar esto a cabo era sencilla: que
Bollo terminase con las amenazas de su continente y avanzase hacia el norte, del mismo modo que
SINTM también lo haría desde su zona. Sin embargo, eso
no ocurrió así.
¿El motivo? La diferencia real en plantilla y nivel de actividad entre ambas tribus.
Bollo contaba con 40 miembros, de los cuales todos somos amigos y conocidos y 38-39 eran jugadores activos, comprometidos desde el primer día y con clara intención de competir por el mundo (y sí, también con una gran billetera, no vamos a engañar a nadie).
SINTM, por su parte, también tenía alrededor de 40 miembros, pero al menos 35 de ellos eran jugadores que venían de un
largo periodo de retiro, volviendo al juego de forma más relajada y sin la misma exigencia competitiva que teníamos nosotros.
Esta diferencia se reflejó rápidamente tanto en el
nivel de juego como en el
ritmo de conquistas.
Mientras muchas tribus aún estaban sacando su primera corte, Bollo ya estaba organizando ofensivas contra tribus vecinas:
Bollo se adelantó muy rápido, no por pactos ni ayudas externas, ni mucho menos por ese pacto de SINTM, sino por el
alto rendimiento de sus jugadores y una organización del consejo real y constante con un nivel de exigencia máximo y determinado. Todas las tribus que se enfrentaron a nosotros eran conscientes de lo que iba a ocurrir y nosotros nunca prometimos nada a nadie que no cumpliesemos.
¿Y por qué cuento todo esto?
Porque desde vuestra perspectiva no habéis vivido este mundo con los mismos ojos ni mucho menos.
Mientras nosotros estábamos pasando noches sin dormir, organizando ofensivas y peleando pueblos en el tercer continente,
SINTM aún estaba intentando consolidar su propio continente inicial. No es una crítica, es una realidad objetiva del ritmo de juego de cada tribu.
Y, aun así, hay gente que sigue diciendo que
SINTM ha jugado un mundo increíble, que ha dominado el mapa y que nos ha hecho la vida fácil al resto o que somos unos traidores cuando aquí no ha habido ningún pacto el cual traicionar. Esa narrativa no se sostiene cuando se analiza el desarrollo real del mundo, los tiempos, las conquistas y la progresión territorial.
¿Qué nos ha llevado a esta guerra final?
Tal vez antes de opinar, algunos deberían preguntar a sus propios líderes, informarse de la razón real de lo ocurrido y luego sacar conclusiones.
Desde nuestro lado, el mundo ya había terminado cuando
Horda bajó los brazos.
Porque por el otro lado,
GYC, nos lanzó 3-4 ofensivas y todas ellas defendidas sin ayuda de nadie. Y cuando finalmente se les devolvió el ataque (siendo
Bejerano quien les atacó primero y sin llegar a organizar nada), barbarizaron desde el primer día, sin ofrecer resistencia alguna. Por ese motivo, ni siquiera llegamos a declararles la guerra: simplemente no valía la pena. Para nosotros, la última guerra real había sido
Horda.
Con el mundo ya decidido, empezamos a hablar de qué hacer a continuación, incluyendo conversaciones internas sobre el tema de las
plazas.
Dentro del consejo hubo posturas distintas:
- Una parte consideraba que podía ofrecerse algún lugar a SINTM, no por su impacto en el mundo o por haber contribuido a la victoria del mundo, sino por amistad, dominio y méritos individuales de algunos jugadores.
- La otra parte, viendo su nivel de progreso, no estaba dispuesta a expulsar a miembros de Bollo para hacer sitio a otros que sencillamente no habían aportado lo suficiente. Una postura totalmente comprensible.
Mientras estas conversaciones se estaban produciendo, llegaban y llegaban reportes de malas prácticas, problemas con conquistas absurdas y, sobre todo, conversaciones de varios miembros de
SINTM proclamando que querían pelear el mundo, que no aceptarían plazas y que merecían ganar porque, según ellos, habían jugado mejor. A todo esto se sumó una petición de plazas completamente fuera de órbita, que comenzó con
12-15 plazas (aunque posteriormente fue descendiendo hasta llegar a
5).
Como en
Bollo siempre nos ha importado la opinión de nuestros jugadores, se decidió que esta decisión no la tomara solo el consejo, sino
toda la tribu mediante una encuesta, para que cada miembro pudiera decidir qué hacer.
El resultado de esa encuesta es el que ya conocéis:
Guerra.
Con el resultado decidido, todas las negociaciones se terminaron y se dieron incluso un plazo de 24h de no-ataques. Incluso avisando de la fecha de apertura para la guerra. Cosa que ni motivos ni razones teníamos para hacerlo, pero que siempre hemos dado.
No fue una decisión cobarde. Fue un final digno para un mundo que se había ganado con esfuerzo. Una tribu que decide pelear al final por su gente en vez de repartir chapas e irse a dormir, no es una tribu cobarde.
Cobarde fue, en cambio, si me dejan decirlo y sin ofender a nadie, la actitud de
SINTM, que aprovechó la confusión y la decisión de terminar toda clase de pacto para
barbarizar antes de recibir un solo ataque. Es comprensible no querer perder el tiempo en vano, porque el mundo y la diferencia de pueblos ya es abismal, pero choca bastante con el discurso de que
“era un mundo para ir tomando ritmo” Poco ritmo vais a tomar de esa forma. Y, sinceramente, para una tribu que se llama Sin Temor, la decisión resultó bastante decepcionante.
Dicho esto, quiero dejar algo claro: tengo conocidos y amigos dentro de esa tribu, todos me caen bien y se les respeta. Esto no va contra las personas, sino contra las decisiones tomadas como tribu. Por mi parte, no tengo nada más que añadir.
Enhorabuena a los miembro de
Bollo, que son los ganadores.
Una victoria, sin duda alguna, más que merecida.